viernes 14 de agosto de 2009
miércoles 12 de agosto de 2009
El coleccionista de eñes
Al entrar en la estancia el Señor Eñe se sintió desconcertado. Todos aquellos tarritos de cristal le pillaron desprevenido; jamás había oído hablar de ellos. Se habían perdido muchas eñes por el camino.Un hombre con bata blanca y poco pelo se rascaba la barbilla con uno de los frascos en la mano y, al sentir su presencia, se dio la vuelta de inmediato.
—¿Quién es usted? ¿Qué hace ahí pasmado?
—¿Yoooo? —preguntó el Señor Eñe, que aún estaba despistado intentando recordar cómo había llegado hasta allí.
—Si, usted.
—Pasaba por aquí.
—¡Pues ya sabe donde está la puerta! —dijo el hombre señalándosela de mala gana.
Pero el Señor Eñe, en lugar marcharse y desaparecer, no pudo resistir formularle la pregunta.
—Y usted, ¿a qué se dedica?
—¿No lo ve usted? Soy coleccionista de eñes.
—Por dios, ¡qué desfachatez! —Exclamó indignado, ajustándose el último botón de la gabardina—, ¡con lo que escasean!
—¡Oiga, que soy lingüista! ¡No se pase!
—Ya veo, pero eso no es excusa. Y, dígame, ¿donde las guarda usted?
—En pequeños frasquitos de cristal con agujeros en la tapa, para que no mueran por falta de oxígeno, ¿sabe?
—O sea, que son eñes vivas… —se interesó el Señor Eñe.
—¡Y tan vivas! ¿No pensará usted que me atraen las lenguas muertas?
—Y las eñes que usted colecciona, ¿le inquietan mucho?
—Pues si, bastante, cada vez quedan menos, ¿sabe?
El Señor Eñe asintió con un nudo en la garganta, y no era precisamente el de la corbata.
—Y, ¿ha pensado usted en dejar escapar alguna?
—Por supuesto que no, sería una pena. El ciberespacio se ha vuelto un lugar peligroso. Una vez se ponen en órbita allí, nunca se sabe.
—¿Y a dónde van a parar? —preguntó Eñe. Disimulando.
—No tengo la menor idea. Creo que nada más entrar allí pierden el sombrero.
—¡Dios mío, eso el horrible! —exclamó Eñe, ajustándose el suyo en un acto reflejo.
—Pierden su identidad —continuó el lingüista—, se confunden con las enes.
—¿Podría usted enseñarme alguno de esos frasquitos? —se atrevió a pedirle Eñe, intentando disimular su desconcierto.
—Por supuesto, aquí están, ¿lo ve? Son estupendas, todo depende del ángulo desde donde usted las mire. A mí me gusta adoptar posturas imposibles, como un contorsionista. Así, boca abajo, ¿ve usted?
—Pues la verdad es que así se ve un poco ridículo… ¡Me gusta mucho aquella!
El lingüista sonrió satisfecho.
—Es una arial negrita, cuerpo 14. No es de las más raras.
—¿Y aquella? Parece manuscrita con pluma de oca y tinta china.
—Esa tiene su historia, pero debe usted jurarme que, si se la cuento, no se lo dirá a nadie. Sería peligroso. Esta eñe tiene un valor incalculable.
—Por favor, se lo suplico, cuente.
—Esta eñe —susurró el lingüista— es una eñe quijotesca.
—¿Del quijote?
—Sí señor, del mismísimo Quijote.
El Señor Eñe seguía cubriéndose con el sombrero. Aquel lingüista no le había reconocido y, en cierto modo, le daba repelús.
—Pero, por favor, no se lo diga a nadie, correría un enorme peligro, ¿entiende?
—Entiendo. ¿Colecciona usted algo más?
—No, bueno, la verdad es que llevo un tiempo enredado con los acentos pero, como cada vez se utilizan menos, me está costando bastante.
El Señor Eñe empezaba a temblar. No le agradaba aquel extraño personaje.
—¿Y no cree que sería mejor liberar todas estas eñes? Tal vez haya un hueco para ellas en el espacio virtual.
—Lo dudo mucho. ¡Sería un auténtico genocidio!
El Señor Eñe tembló un poco más. Temía que se le cayera el sobrero.
—Perdone, se me hace un poco tarde. Tengo que marcharme.
—Me parece bien, a fin de cuentas, nadie le había invitado. Hasta la vista entonces.
—Hasta la vista.
El Señor Eñe echó a caminar con cuidado de no delatarse. Todo el mundo decía que las eñes se contoneaban demasiado. Tenía que escapar de aquel personaje. No podía acabar sus días embutido en un bote de cristal, así que respiró hondo alejándose de allí. Prefería ser un quijote y emprender su particular cruzada. Después de todo, si ninguna eñe había vuelto de Internet para contarlo, alguna tendría que ser la primera.
© Chus Cuesta
12 de marzo de 2007
Madrid
—¿Quién es usted? ¿Qué hace ahí pasmado?
—¿Yoooo? —preguntó el Señor Eñe, que aún estaba despistado intentando recordar cómo había llegado hasta allí.
—Si, usted.
—Pasaba por aquí.
—¡Pues ya sabe donde está la puerta! —dijo el hombre señalándosela de mala gana.
Pero el Señor Eñe, en lugar marcharse y desaparecer, no pudo resistir formularle la pregunta.
—Y usted, ¿a qué se dedica?
—¿No lo ve usted? Soy coleccionista de eñes.
—Por dios, ¡qué desfachatez! —Exclamó indignado, ajustándose el último botón de la gabardina—, ¡con lo que escasean!
—¡Oiga, que soy lingüista! ¡No se pase!
—Ya veo, pero eso no es excusa. Y, dígame, ¿donde las guarda usted?
—En pequeños frasquitos de cristal con agujeros en la tapa, para que no mueran por falta de oxígeno, ¿sabe?
—O sea, que son eñes vivas… —se interesó el Señor Eñe.
—¡Y tan vivas! ¿No pensará usted que me atraen las lenguas muertas?
—Y las eñes que usted colecciona, ¿le inquietan mucho?
—Pues si, bastante, cada vez quedan menos, ¿sabe?
El Señor Eñe asintió con un nudo en la garganta, y no era precisamente el de la corbata.
—Y, ¿ha pensado usted en dejar escapar alguna?
—Por supuesto que no, sería una pena. El ciberespacio se ha vuelto un lugar peligroso. Una vez se ponen en órbita allí, nunca se sabe.
—¿Y a dónde van a parar? —preguntó Eñe. Disimulando.
—No tengo la menor idea. Creo que nada más entrar allí pierden el sombrero.
—¡Dios mío, eso el horrible! —exclamó Eñe, ajustándose el suyo en un acto reflejo.
—Pierden su identidad —continuó el lingüista—, se confunden con las enes.
—¿Podría usted enseñarme alguno de esos frasquitos? —se atrevió a pedirle Eñe, intentando disimular su desconcierto.
—Por supuesto, aquí están, ¿lo ve? Son estupendas, todo depende del ángulo desde donde usted las mire. A mí me gusta adoptar posturas imposibles, como un contorsionista. Así, boca abajo, ¿ve usted?
—Pues la verdad es que así se ve un poco ridículo… ¡Me gusta mucho aquella!
El lingüista sonrió satisfecho.
—Es una arial negrita, cuerpo 14. No es de las más raras.
—¿Y aquella? Parece manuscrita con pluma de oca y tinta china.
—Esa tiene su historia, pero debe usted jurarme que, si se la cuento, no se lo dirá a nadie. Sería peligroso. Esta eñe tiene un valor incalculable.
—Por favor, se lo suplico, cuente.
—Esta eñe —susurró el lingüista— es una eñe quijotesca.
—¿Del quijote?
—Sí señor, del mismísimo Quijote.
El Señor Eñe seguía cubriéndose con el sombrero. Aquel lingüista no le había reconocido y, en cierto modo, le daba repelús.
—Pero, por favor, no se lo diga a nadie, correría un enorme peligro, ¿entiende?
—Entiendo. ¿Colecciona usted algo más?
—No, bueno, la verdad es que llevo un tiempo enredado con los acentos pero, como cada vez se utilizan menos, me está costando bastante.
El Señor Eñe empezaba a temblar. No le agradaba aquel extraño personaje.
—¿Y no cree que sería mejor liberar todas estas eñes? Tal vez haya un hueco para ellas en el espacio virtual.
—Lo dudo mucho. ¡Sería un auténtico genocidio!
El Señor Eñe tembló un poco más. Temía que se le cayera el sobrero.
—Perdone, se me hace un poco tarde. Tengo que marcharme.
—Me parece bien, a fin de cuentas, nadie le había invitado. Hasta la vista entonces.
—Hasta la vista.
El Señor Eñe echó a caminar con cuidado de no delatarse. Todo el mundo decía que las eñes se contoneaban demasiado. Tenía que escapar de aquel personaje. No podía acabar sus días embutido en un bote de cristal, así que respiró hondo alejándose de allí. Prefería ser un quijote y emprender su particular cruzada. Después de todo, si ninguna eñe había vuelto de Internet para contarlo, alguna tendría que ser la primera.
© Chus Cuesta
12 de marzo de 2007
Madrid
Buscando la belleza

Busca tus palabras. Busca las palabras correctas.
Hazlo una vez más, si quieres.
Solo tienes que mirarte en los bolsillos y consultar las notas de tu cuaderno.
A veces dejas estelas sobre el papel.
A veces es difícil pensar con lucidez, pero no desesperes si has perdido la pista del zorro. Sabes que tienes las palabras correctas.
Solo busca en tu interior.
¿Qué es lo que sientes cuando la música brota de tus dedos?
¿Qué es lo que sientes cuando las palabras crecen dentro de ti?
El tiempo de las buhardillas almohadilladas dio sus frutos, aunque siempre quieras ser demasiado exigente.
Tal vez solo forme parte de tu elegante arrogancia.
Ahora buscas los ojos de Alma en las tabernas de Tulús, en el fondo de un vaso de cerveza, en un paquete de cigarrillos.
Los ojos vidriosos.
Piensas que te esfumaste, quizá.
Sin embrago, te sientes a gusto con las vueltas de tus pantalones y ese sombrero de fieltro verde, caminando de la mano por calles desconocidas visitadas en otro tiempo.
Como escribiendo un cuento.
Persiguiendo lo sutil...
Emocionándote con la música y con el brillo de una mirada.
Describiendo palabras imaginadas.
Buscando la belleza.
El brillo del pequeño desvelo.
Las cuerdas de tu guitarra.
Una caléndula.
Unas caderas de swing.
Caminando por los callejones del tiempo en un país conocido en otro tiempo.
Una historia imaginaria de amor.
Describiendo palabras imaginadas.
Rozando la amabilidad de la calma, sorprendido por un pensamiento en mitad de la noche.
Buscando la belleza.
Busca tus palabras. Busca las palabras correctas.
No desesperes si has perdido la pista del zorro. Sabes que tienes las palabras correctas.
El tintero y el loto azul.
Solo busca en tu interior.
Hazlo una vez más, si quieres.
Solo tienes que mirarte en los bolsillos y consultar las notas de tu cuaderno.
A veces dejas estelas sobre el papel.
A veces es difícil pensar con lucidez, pero no desesperes si has perdido la pista del zorro. Sabes que tienes las palabras correctas.
Solo busca en tu interior.
¿Qué es lo que sientes cuando la música brota de tus dedos?
¿Qué es lo que sientes cuando las palabras crecen dentro de ti?
El tiempo de las buhardillas almohadilladas dio sus frutos, aunque siempre quieras ser demasiado exigente.
Tal vez solo forme parte de tu elegante arrogancia.
Ahora buscas los ojos de Alma en las tabernas de Tulús, en el fondo de un vaso de cerveza, en un paquete de cigarrillos.
Los ojos vidriosos.
Piensas que te esfumaste, quizá.
Sin embrago, te sientes a gusto con las vueltas de tus pantalones y ese sombrero de fieltro verde, caminando de la mano por calles desconocidas visitadas en otro tiempo.
Como escribiendo un cuento.
Persiguiendo lo sutil...
Emocionándote con la música y con el brillo de una mirada.
Describiendo palabras imaginadas.
Buscando la belleza.
El brillo del pequeño desvelo.
Las cuerdas de tu guitarra.
Una caléndula.
Unas caderas de swing.
Caminando por los callejones del tiempo en un país conocido en otro tiempo.
Una historia imaginaria de amor.
Describiendo palabras imaginadas.
Rozando la amabilidad de la calma, sorprendido por un pensamiento en mitad de la noche.
Buscando la belleza.
Busca tus palabras. Busca las palabras correctas.
No desesperes si has perdido la pista del zorro. Sabes que tienes las palabras correctas.
El tintero y el loto azul.
Solo busca en tu interior.
Bocados pretenciosos
Xavier de Tusalle y Chus Cuesta Mandala & LápizCero 2008 ISBN: 978-84-936176-8-4
jueves 23 de abril de 2009
II Feria del Libro de Navas del Rey
El domingo 26 de abril de 2009 el ayuntamiento de Navas del Rey celebró su segunda Feria del Libro con motivo del Día Internacional del Libro y los derechos de autor del día 23. En la organización del evento cooperaron con el consistorio el Centro de Lectura Antonio Nogales y el Colegio Público Isabel la Católica, además del programa de Radio 21 Castillos en el Aire y el periódico de la Sierra Oeste A21. Escritores de la Sierra Oeste, editoriales, librerías y escritores de otras zonas de la Comunidad de Madrid estuvieron a disposición de los lectores y visitantes a la Feria, para vender y firmar ejemplares de sus novelas. Además, se grabó una emisión en directo de Castillos en el Aire, el programa de libros y escritores de Radio 21, presentado por José Luis Mosqueda y Javier Fernández.
Ciñe y Mandala LapizCero tuvieron una presencia destacada con diez de sus escritores: Xavier de Tusalle, Chus Cuesta, Guillermo Sastre, Rosa Galán, Pedro M. Martínez, Armando Ramos, Jesús Arribas, Andrés Sánchez, Víctor Frías y Puri Martins. También acudió el escritor y locutor del exitoso programa de radio El Bosque de las Palabras, Francisco Legaz Nieto y varios escritores de la Sierra Oeste de Madrid . Más información en : http://www.circuloindependiente.net/Feria%20del%20libro%20Navas%20del%20rey.htm
jueves 23 de octubre de 2008
Bocados pretenciosos
En octubre de 2008 Xavier de Tusalle y yo publicamos “Bocados pretenciosos” (mi segunda experiencia en la creación literaria compartida con otro autor) , 101 textos escritos en un lenguaje sutil, poético y colmado de simbolismo. En "Bocados pretenciosos" se habla de la comunicación en el sentido más amplio, la relación del individuo con el entorno y el diálogo que se establece entre éste y su interior.Los personajes y los propios autores se convierten en emisores y receptores y se comunican mediante mensajes cargados de símbolos que evocan estados del alma y emociones.
El término “Interloquio”, que no se recoge en los diccionarios, sirve para designar ese diálogo interior que da inicio al viaje que se propone.
Los personajes hablan y se comunican poniendo de manifiesto que existe una parte esencial en el ser humano que lucha contra las circunstancias y, al mismo tiempo, necesita creer que existe un lugar de encuentro donde la esencia es capaz de comunicarse plenamente.
Alma se presenta como una nueva oportunidad para continuar el viaje hacia el interior, es el personaje “nombrado” que intenta establecer una vía de comunicación. “El Innombrable”, personaje al que no se cita expresamente pero se desprende del propio texto, le manifiesta continuamente sus dudas, su negación, su desconfianza en ella, en el género humano, en sí mismo. Al mismo tiempo, demuestra en ocasiones que se encuentra ya inmerso en ese viaje que Alma le propone. Es entonces cuando se manifiesta a través de El Arquero y El Perfumista destilador de esencias, y se comunica con La Dama Nocturna, la musa de los desvelos a medianoche. En realidad, el camino se inicia con la primera página y, aunque se establece una lucha, todos están inmersos en el viaje.
Más información en:
http://www.circuloindependiente.net/Bocados%20pretenciosos.htm
http://www.circuloindependiente.net/Bocados%20pretenciosos%2001.htm
http://bocadospretenciosos.blogspot.com/
Puedes adquirir este título en:
La Casa del Libro http://www.casadellibro.com/libro-bocados-pretenciosos/2900001285809
Todo e-book http://www.todoebook.com/ficha-public.asp?cod=PUB0033893
Librería Virtual de CiÑe http://circuloindependiente.net/tienda/
jueves 31 de mayo de 2007
El salto del negro


En 2006 mi amiga escritora Rosa Galán y yo nos embarcamos en una labor creativa que casi se convirtió en un reto, al mismo tiempo que una gran satisfacción: compartir la autoría y, por tanto, el íntimo proceso que supone la creación literaria, en una obra conjunta firmada a dos manos.
En realidad, los acontecimientos siguieron su curso y cuando quisimos darnos cuenta estábamos metidas en el proyecto. Rosa y yo nos conocíamos hacía algún por nuestra implicación en CiÑe. Un día, en una de nuestras conversaciones, ella me habló de sus estudios de criminología y de las prácticas en distintos centros penitenciarios y surgió la idea de una posible novela que tuviera que ver con esos temas. Rosa no había publicado aún y en un primer momento pensamos que yo escribiría la novela y ella pondría a mi disposición los datos necesarios para desarrollar la trama (información sobre la vida en prisión, leyes, comportamientos delictivos...). Empecé a construir la historia de Tana, la protagonista de la novela, con una estructura muy clara dividida en cuatro líneas narrativas que abracan cuatro tiempos concretos de su vida. Una vez había escrito varios capítulos, el trabajo entre Rosa y yo se hizo tan fluido que, sin darnos cuenta, estábamos escribiendo capítulos por separado para luego ponerlos en común, luego construimos el "puzzle", las posteriores correcciones y, cuando quisimos darnos cuenta, habíamos escrito una novela juntas.
Más información en:
Puedes adquirirlo en:
La Casa del Libro http://www.casadellibro.com/libro-el-salto-del-negro/2900001153880
Librería Virtual de CiÑe http://circuloindependiente.net/tienda/
Ilusión, optimismo y creatividad

Primero fue CiÑe y luego vino el Proyecto Mandala & LápizCero. Xavier consiguió poner en marcha un proyecto editorial asociándonos con la editorial Mandala Ediciones y su distribuidora Octógono Libros, y así publicamos bajo el sello independiente Mandala & LápizCero, bajo la tutela absoluta de CiÑe.
En 2004 publiqué mi segunda novela, "El rostro de la bella Gabrielle" en el Proyecto Mandala & LápizCero, y las cosas fueron bastante bien. Saqué una tirada corta de 100 ejemplares, atendiendo al concepto de los "libros bajo demanda" y, sorprendentemente, vendí 60 libros en librerías, en un plazo de seis meses y sin haber hecho publicidad ni organizado ninguna presentación.
Aquello me aportó un estímulo creativo y optimista, abriéndome la posibilidad de ilusionarme con llegar un poquito más allá, aun siendo una escritora novel.
Mi implicación activa en CiÑe me ha abierto hasta ahora muchas expectativas en cuanto a la difusión de mi obra y a la labor de los escritores en la cultura, relacionándome con personas tan creativas como Xavier de Tusalle, Rosa Galán, Jazarím, Sánchez Andrés, Savio Ramogar, Manuel Espinazo, Elisa Lattke, Alicia Cabrera, José Luis castellanos, Jesús Arribas, Francisco Angulo, Pedro Martínez (por citar algunos miembros y simpatizantes de CiÑe con quienes mantengo continuo y estrecho contacto), gente con inquietudes, con mucho que decir, con empuje, que también están construyendo su camino en el difícil entramado de la cultura en España.
Puedes adquirir "El rostro de la bella Gabrielle" en:
La Casa del Libro http://www.casadellibro.com/libro-el-rostro-de-la-bella-gabriele/2900001227132
Todo e-book http://www.todoebook.com/ficha-public.asp?cod=PUB0020246
Librería Virtual de CiÑe http://circuloindependiente.net/tienda/
CiÑe (Círculo independiente Ñ de escritores)


A finales de 2003 conocí al escritor Xavier de Tusalle en una presentación literaria a la que fuimos invitados como maestros de ceremonias. Hablamos de la posibilidad de formar un grupo o buscar alternativas ante el caos con el que nos habíamos encontrado al publicar. Nos dimos los teléfonos y al cabo de un tiempo me llamó para proponerme un plan de acción llamado CiÑe (Círculo independiente Ñ de escritores).
Me pareció interesante y al final logramos reunirnos unos cuantos escritores y escritoras con el objetivo de ayudarnos colectivamente a la hora de presentar nuestras obras y promocionarlas. Los comienzos fueron duros, pero hoy estamos satisfechos de haber dado aquél paso.
Me pareció interesante y al final logramos reunirnos unos cuantos escritores y escritoras con el objetivo de ayudarnos colectivamente a la hora de presentar nuestras obras y promocionarlas. Los comienzos fueron duros, pero hoy estamos satisfechos de haber dado aquél paso.
CiÑe es una asociación de escritores y artistas que se han implicado en el mundo de la creación, edición, distribución y promoción de sus obras conjuntamente, de un modo independiente. Somos algo así como una cooperativa cultural asimétrica, nada que ver con un grupo homogéneo con una línea definida de ideales y conceptos, no queremos englobarnos en corrientes literarias o artísticas con elementos comunes. Nosotros creamos el movimiento y la acción, sin cerrarnos a nada. Tenemos nuestra creatividad e iniciativa y luchamos por ellas.
Si quieres ampliar información sobre CiÑe puedes visitar nuestro web:
Para sonámbulos


En la adolescencia, cuando empezamos a plantearnos cuestiones fundamentales como la muerte y el amor, escribía poemas con cierto tono existencial.Luego encaminé mi curiosidad hacia la prosa y el cuento.
Algunos de aquellos primeros relatos quedaron recogidos en mi primera publicación, "Cuentos para sonámbulos de la vida y del amor" -fue mi primera incursión en el mundo editorial-, en formato electrónico (de descarga gratuita), con una reducida tirada en papel de 40 ejemplares (sin acuerdo de distribución) que regalaba o vendía a familiares y amigos.
Aquellas personas que leían mis textos me animaban, por lo general, a continuar escribiendo. Era mi primer contacto con la figura del lector y me di cuenta de que, además de disfrutar escribiendo, me gustaba conocer las impresiones de aquellos que leían lo que escribía. Fue entonces cuando empecé a escribir mi primera novela, "La Casa del Jardín de los Cerezos". Estaba terminando mis estudios de Comunicación Audiovisual; escribía algunos guiones para cortos y, tal vez por eso, esta primera novela refleja cierto estilo de "escritura visual" y directa.
Con esta primera novela, publicada en 2003, tomé conciencia de que este era el género donde más a gusto me encontraba.
Algunos de aquellos primeros relatos quedaron recogidos en mi primera publicación, "Cuentos para sonámbulos de la vida y del amor" -fue mi primera incursión en el mundo editorial-, en formato electrónico (de descarga gratuita), con una reducida tirada en papel de 40 ejemplares (sin acuerdo de distribución) que regalaba o vendía a familiares y amigos.
Aquellas personas que leían mis textos me animaban, por lo general, a continuar escribiendo. Era mi primer contacto con la figura del lector y me di cuenta de que, además de disfrutar escribiendo, me gustaba conocer las impresiones de aquellos que leían lo que escribía. Fue entonces cuando empecé a escribir mi primera novela, "La Casa del Jardín de los Cerezos". Estaba terminando mis estudios de Comunicación Audiovisual; escribía algunos guiones para cortos y, tal vez por eso, esta primera novela refleja cierto estilo de "escritura visual" y directa.
Con esta primera novela, publicada en 2003, tomé conciencia de que este era el género donde más a gusto me encontraba.
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